Aquí base de Osaka: El Zamuro ha aterrizado (NIPPON 2007 - Reporte Preliminar)
Comenzar por el principio sería no comenzar de ninguna manera, así que dejaré los detalles anecdóticos sobre los preparativos del viaje para un artículo mas completo que verá la luz posteriormente.
Por ahora basta decir que luego de 18 horas volando y 33 horas en 4 aeropuertos de 3 países en 2 continentes, aterricé finalmente en el aeropuerto de Itami (Osaka, Japón) el 22 de agosto a las 7:01 p.m.
(Nota: A juzgar por lo que he visto hasta ahora, seguramente el piloto del vuelo 2179 de All Nippon Airways tendrá que dar explicaciones sobre el porqué se adelantó casi 10 minutos a su llegada programada:-).
A la salida del carrusel de equipajes, pude ver por sobre la multitud que se agolpaba en el atestado aeropuerto, un letrerito que decía “Cosmos”, lo sostenía la que seria nuestro guía en el tour Pre-Convención, organizado para los asistentes a la 65va Convención Mundial de Ciencia Ficción, también conocida como NIPPON 2007 (www.nippon2007.us).
Minako-san, una señora bajita y de unos 30 años, nos recibió con una sonrisa que parecía por momentos rebosar el área disponible en su carita de rasgos asiáticos. Luego de múltiples reverencias, nos indicó, en un inglés algo escueto pero inteligible, que todo estaba listo pero debíamos esperar a otros pasajeros que deberian arribar en unos 17 minutos.
Aproveché la pausa para dar mi primer vistazo a lo que sería mi primera comida en Japón: Una cajita hecha a la medida de 10 empanaditas de trigo cocidas al vapor, llamadas Gyoza. Adentro de la caja conseguí los consabidos palitos chinos, la bolsita de soya y hasta una toallita húmeda y caliente, sellada en su propia bolsita de plástico.
Mientras comía, conversé brevemente con uno de los otros participantes en el tour. Un señor con una corpulencia bien distribuída en sus 1,90 metros de altura, unos lentes circulares al mejor estilo de los años 20 y una distintiva barba gris que cubría cada centímetro de su rostro. El personaje, lejos de la intimidante imagen que proyecta, resultó ser un agradable gigante, vegetariano a rajatabla y aficionado a los trenes antiguos, los cuales fabrica él mismo!
Luego de una amena charla, en la que no paró de curiosear sobre mis antecedentes (en mi calidad de especie rara, proveniente de un lugar sobre el que apenas había oído hablar), me sorprendió con un gesto súbito y las palabras en un español bien decente: “Allí están!”.
Era Minako-san, acompañada por los que parecían ser nuestros restantes compañeros de viaje, a juzgar por la chemise azul celeste con el logo del tour: un dragón verde y amarillo parado sobre un montón de maletas mal apiladas, bordado en un tamaño suficientemente discreto para permitir el uso de la prenda entre los no iniciados.
Así, abordamos el autobús que nos llevó al Rihga Osaka Grand, un hotel ubicado a 20 minutos del aeropuerto. Allí pude palpar por vez primera los problemas que tienen los japoneses en distribuír sus casi 130 millones de habitantes en un área equivalente a la superficie de los estados Bolívar, Apure y Guárico.
Los 17 metros cuadrados de la habitación apenas dejaban espacio para una cama “Twin” (39″x75″) y un minúsculo baño con salida a un pasillo no apto para claustrofóbicos, el cual resultaba mas cómodo cruzar de lado, no sea que vaya tropezar con la percha en la entrada. Sin embargo, en justicia debo decir que el recinto estaba inmaculadamente limpio y ofrecía el agradable detalle de un kimono sencillo doblado milimétricamente sobre la funda de la cama.
http://www.rihga.com/osgrand/index.html
Luego de una larga ducha, me senté en la cama envuelto en mi kimono para descubrir con horror que no podía conectar mi flamente laptop a la conexión wifi del hotel. En fín, no insistí más y me dejé vencer por el cansancio del viaje, exacerbado por el cambio de horario.
Debido a que me es difícil ponerme al día con los detalles del viaje en el poco tiempo de que dispongo antes de mi salida de hoy (comencé a escribir estas líneas a las 4:15 a.m. hora local), les ahorraré los detalles (por ahora:-) del tour hasta el domingo 26 de agosto. Espero, eso sí, poder aderezarles el texto con imágenes la próxima vez.
Juan Carlos Aguilar
26/08/07
Agosto 27th, 2007 at 5:18 am
¡Qué cochina envidia! Espero las fotos con ansias, así como una detallada descripción de todo (mira que Japón es mi debilidad). ^^
Besos
Su
Agosto 27th, 2007 at 3:26 pm
Estimado zamurito:
Gracias a Jorge de Abreu que siempre me envía mensajes de la avcf y a Susanita que me envía por yahoo comentarios de las tertulias así como tus avatares por Japón, me entero de que estás buscando actualidades de C.F.`por aquellos lares, como buen carroñero. Yo que soy casi analfabeta virtual y más cegata que Magoo apenas atino a enviarte un saludo de mi República virtual Pero a mí que me gusta (aparte de la SCIFI), la literatura, el cine, la mitología, el jazz, el diseño (de modas, gráfico , de naves espaciales, relojes y robots) y las comiquitas, me pongo a pensar que un venezolano por allá debe ser observado como una criatura alienígena. Claro, tengo mucha curiosidad por saber cómo nos ven allá y si ellos están más o menos robotizados o son mezcla de cyborgs con transformers. Perdona la chanza, pero suelo ser exageradita. No te canso con mi plática , pero agradezco me envies señales aunque sea de humo sobre los temas del Congreso, los participantes y las “criaturas” que te encuentres por allá. Hasta la vista (¿Còmo se dice en japonés?)
Agosto 28th, 2007 at 2:24 am
Je je je… no me lo digas a mí. Si echo el cuento de las oportunidades perdidas ya me ganaría el premio gordo. Con decirte que todo ha terminado con mi esposa y mi hija que viajaran a Tokio el jueves 30… drip drip drip…
¡Aaaah!
No se preocupen que Juan Carlos ya ha prometido (y yo empeño su alma en ello) que va a anegarnos de información sobre este viaje al Japón.
Así que hay que presionarlo