Microcosmos De los archivos secretos de Juan Carlos Aguilar

 

Como norma general, se sabe que el ser humano es un ser esencialmente visual. Nuestra curiosidad ha sido siempre estimulada por lo que podemos ver, más que por cualquier otro sentido. Esto fue suficiente para nuestros antepasados, quienes aprendieron a dominar al medio que les rodeaba observando a la naturaleza y transmitiendo sus conocimientos entre generaciones mediante el ejemplo y los gestos, mucho antes de que el lenguaje fuese un factor determinante en nuestro desarrollo.

Así, aunque a lo largo de los últimos cuatrocientos años avanzamos de forma decidida en muchísimas áreas de la ciencia, no es de extrañar que el estudio de lo pequeño, de aquello que es invisible a nuestros ojos, haya estado entre lo último que hemos aprendido sobre el universo en que vivimos.

Del mismo modo, aunque el tema de los micro-universos no ha sido tratado con la misma frecuencia que otras variedades de la literatura de Ciencia Ficción, existen suficientes ejemplos representativos a lo largo de la historia del género. He aquí una pequeña muestra.

¡Es una araña enorme! Comparen con el tamaño del ecnchufe y la distancia al primer plano...En 1937 Henry Hasse (1) (1913-1977) escribió una novela corta intitulada: “El Hombre que Encogió” (“He Who Shrank”). Un interesante relato sobre un científico que visitaba extraños universos mientras se encogía infinitamente hacia la nada. Richard Matheson (n.1926) (1) (2) escribiría en 1956 una novela que ayudó a adaptar al cine en una película del mismo título: “El Increíble Hombre Menguante” (“The Incredible Shrinking Man” - 1957). Pese a la innegable influencia de la historia de Hasse, cuyo relato se concentraba mas en lo fascinante de descubrir infinitos microuniversos contenidos uno dentro de otro, el de Matheson se apalanca en el contraste de lo grande y lo pequeño para enfocar el dilema del ser humano, sus debilidades y prejuicios.

Teodore SturgeonCuatro años después de la publicación de “El Hombre que Encogió”, Teodore Sturgeon (1) (1918-1985) publicó su relato: “Dios Microcósmico” (“Microcosmic God” – 1941). Forma parte de la recopilación presentada por Isaac Asimov sobre los relatos mas importantes de ese año: “La Edad de Oro – 1941” (“The Golden Age – 1941”). Esta colección de relatos fue comentada ampliamente por Jorge De Abreu el número 4 de nuestra revista Cygnus (http://cygnus.avcff.org/reflex.htm). El cuento habla de la Tercer volumen de la colección "La Edad de Oro", publicada por la Editorial Martínez Roca. Un clásico entre los coleccionistas de antologías del género.relación entre un supercientífico y sus súbditos: un mundo de seres infinitesimales que lo adoran como su Dios. Una emotiva historia que ratifica a Sturgeon como uno de los pilares del género.

En épocas más recientes, Robert A. Metzger (1) (n. 1956) publicó su novela: “Picoverse”, la cual resultó ser nominada para los premios Nébula de la SFWA como una de las mejores novelas del año 2002. Picoverse mezcla las últimas teorías sobre Picoverso: Universos de los más pequeños...supercuerdas, dimensiones y universos alternos para crear microcosmos o “picoversos”, en una trama de acción trepidante, que dejan al lector sin saber donde está parado en un momento dado, mientras lo arrastra hacia el desenlace final.

En fin, parece que como en muchas otras cosas, la Ciencia Ficción continúa haciendo lo que hace mejor: especular sobre las posibilidades actuales de modo que podamos prepararnos para las realidades que llegarán cuando el futuro (o el pasado) nos alcance.

Historia de un viaje por el cuerpo humano

Isaac Asimov: para quien no está cansado de verloUno de los autores más emblemáticos del género: Isaac Asimov (1920 – 1992) (1) (2), publicó en 1966 una novela que se popularizó a través de una película presentada luego ese mismo año. Se trata de: “Viaje Fantástico” o “Viaje Alucinante” (“Fantastic Voyage”), la historia de un grupo de científicos que logran reducirse de tamaño para entrar en el cuerpo enfermo de una persona empleando una nave miniaturizada.

Un poster muy adecuado para un "Viaje Alucinante", lleno de colores psicodélicos y un reconocible submarino amarillo. Cualquier parecido con un tema del hit de la época no es coincidencia.Los productores le pidieron a Asimov que escribiera la novela basándose en el guión de la película, el cual a su vez había sido escrito por William Welch partiendo de una historia escrita por Otto Klement y Jerome Bixby. Bixby (1923-1998), quien fuera un conocido escritor del género, miembro de la Asociación Americana de Escritores de Ciencia Ficción y Fantasía (SFWA), escribió también para la serie de televisión del mismo nombre que salió al aire entre 1968 y 1970.

Asimov nos cuenta en sus “Memorias” (Cap.103: “Los Oasis”) que luego de leer el guión, pidió cierta libertad para escribir la novela sin tener que ceñirse estrictamente a un texto que consideró tenía agujeros científicos y argumentales. Sin embargo, nunca le gustó el resultado ya que no consideraba la obra como suya.

¿Viene o va?La película no le pareció mala, aunque menciona jocosamente que Raquel Welch, en su primer papel estelar, distraía la atención de cualquier error que tuviese la versión fílmica de la historia.

Asimov reincidiría después escribiendo una secuela titulada: “Viaje Alucinante II: Destino el Cerebro”. En esta ocasión, aunque la iniciativa vino originalmente del deseo de Hollywood de producir una segunda parte de la exitosa película original, Asimov insistió en escribir su propia novela, la cual debería ser ofrecida primero a Doubleday para su publicación. Doubleday era su editorial de confianza desde hacía 34 años. Debido a los obscuros manejos del agente de Hollywood, la obra fue a parar a manos de otra editorial, por lo que Asimov se negó a escribir el libro. Ante ese desplante, los productores recurrieron al escritor Philip José Farmer, quien efectivamente cumplió con el encargo. Sin embargo, la novela no fue del agrado de los productores, por lo que se valieron de un reconocido publicista, amigo de juventud de Asimov, para que lo convenciera de escribir la novela. Asimov leyó la obra de Farmer y le pareció una excelente historia de ciencia ficción, aunque reconoció que no era de las que el querría o podría hacer. Así, el escritor aceptó el trabajo bajo una serie de condiciones que incluían el pago completo a Farmer por su obra y una plena libertad literaria. De ese modo, “Viaje Alucinante II” vio la luz en las librerías en 1987 de mano de Doubleday. La obra especulaba sobre un futuro en el que estadounidenses y soviéticos eran amigos cautelosos, en plena guerra fría (el muro de Berlín no caería sino hasta dos años después). La película se perdió finalmente en la marea burocrática de un Hollywood venático.

Sin embargo, ese año se estrenó curiosamente: “Viaje Insólito” (“Innerspace”). Una película escrita y coproducida por Chip Proser, con Steven Spielberg como productor ejecutivo. Se trataba de una comedia basada en el mismo concepto de miniaturizar una nave para que pueda viajar por el cuerpo humano. La película ganó un Oscar por los Efectos Especiales.

En cierto modo, la visión de entrar al cuerpo humano para que éste sea reparado por máquinas microscópicas, parece cada vez más ciencia que ficción. Estudios financiados por varios países y entidades tan prestigiosas como la NASA, se han tomado en serio el asunto y ya tienen años avanzando en el desarrollo de “nanobots”, pequeñísimos robots destinados a realizar increíbles hazañas, entre ellas la “terapia celular”, célula por célula.
(Ver: http://ciencia.nasa.gov/headlines/y2002/15jan_nano.htm)

 

 

 

Juan Carlos Aguilar

Asociación Venezolana de Ciencia Ficción y Fantasía

 

 

[Página Principal]

¿Comentarios?

 

© 2006. Todos los derechos reservados.