El Gran Secreto

Misterioso Regreso

 

por Omar Rodríguez

 

Cuando volvió en si se encontraba en su teryt, la luz de Anión pentraba por una de las ventanas, se encontraba aturdido y aun le dolia la cabeza. Pero, ¿cómo había llegado? ¿quién o qué lo había transportado?, nuevamente cruzó por su mente un relato de uno de los sabios que le había contado cuando él era un chiquillo y que en resumidas cuentas decía: "había caído en el río, estaba a punto de ahogarme cuando ví una sombra gigantesca reflejada en el agua, cuando quise voltear sentí un golpe en mi cabeza y a la mañana siguiente amanecí en mi teryt en una sola pieza, no ví que fue pero se que el conjuro que utilizo me salvó la vida". Desde chiquillo Alun nunca creyó en estos cuentos que contaban los sabios y siempre pensaba en las explicaciones lógicas que deberían existir en todos estos acontecimientos, más bien pensó en cada palabra del relato y la similitud con que habían ocurrido los hechos, sólo que esta vez no le había salvado la vida, más bien lo habían retirado del juego momentáneamente...

 

Alguien tocó su puerta era Lomf su amigo y compañero, era impasivo, inquieto, muy pero muy curioso y eso era lo que le gustaba a Alun. Lomf era hijo de Trah uno de los miembros del consejo, Trah a pesar de ser un gran sabio y uno de los de mayor edad en el consejo no había alcanzado altos cargos en el mismo por sus inclinaciones a la investigación, creía en la magia y por eso era miembro del consejo pero él no se prestaba al fanatismo, tampoco atentaba contra el consejo. Era la combinación adecuada de ciencia y magia.

 

-¿Qué haces aquí? -preguntó Alun.

 

-Bueno,estuviste fuera mucho tiempo, anoche escuché algo y decidí venir -respondió Lomf-. ¿A dónde fuiste, dónde estabas metido?

 

-Después de mi discusión con el consejo decidí salir hacia la montaña...

 

-¿La montaña? -interrumpió, Lomf -¿qué fuiste a hacer allí? Además cómo fuiste y viniste tan rápido, mínimo se necesitan 5 puestas para llegar y tú fuiste y regresaste en 6 puestas.

 

-Déjame terminar -requirió- salí hacia allá en busca de algo a lo cual le tienen miedo lo Trowianos, pensé que algo debe existir. Cuál es la intención de esas historias que inventa el consejo para mantenernos alejados de ella.

 

-Sí sí sí... pero ¿cómo regresaste en tan poco tiempo?

 

-Ese es uno de los misterios que voy a escudriñar hasta llegar al fondo, pero necesito de tu ayuda.

 

-¿De mi ayuda?

 

-Sí, tú dijiste que escuchastes algo ¿qué fué? ¿vistes algo?

 

-No recuerdo, sólo se que estaba medio dormido, no podía conciliar bien el sueño, era ya muy tarde... ¡ya va! Recuerdo una gran mancha en el cielo, como una nube extraña pero muy rápida y ágil que se alejaba rápidamente.

 

-¿Cuándo?

 

-Bueno, esuché un ligero ruido, espere un momento, me deshice de las mantas y me asomé a la ventana.

 

En este momento Alun recordó de nuevo una parte del cuento del anciano que se refería a una gran sombra, existían muchas coincidencias, ambos estaban en el bosque cuando uno fue ayudado y el otro alejado. El río en el que él cayó era el mismo que surgía de la Gran Montaña. Todas estas ocurrencias daban vueltas en la cabeza de Alun y parecían tener sentido.

 

-¡Hey, yuju, fiuuuuuuuiii!

 

-¿Ahhh?, sí, ah, disculpa, estaba pensando en lo que me dijiste.

 

-Bueno, por lo que veo tienes mucho en que hacerlo y además ya es hora de comer.

 

Cuando Lomf cerró la puerta Alum cayó a su tain y se quedó pensando en la explicación de su regreso, ya que como dijo Lomf se necesecitaban 5 puestas para ir y otras tantas para venir... ¿cómo regresó en pocas horas?

 

Estaba rendido y quedó profundamente dormido.

 

(07-10-1996)