Las Memorias

 

por Miguel Ángel González

 

Hubiera sido una hazaña difícil para este historiador descubrir la vida de Tlamock antes de los acontecimientos que marcarían el fin de las Memorias, de no ser por la visión de su joven aprendiz.

 

El trabajo de los Magos siempre estuvo seguramente protegido en el misterio y el secreto, al menos el de aquellos cuya sabiduría les impedía ceder a la ambición de alguno de los Gobernadores y al dinero que pudieran ofrecer.

Sin embargo Nackenor intuyó desde un principio que el trabajo de su Maestro debía ser documentado en su totalidad, aunque tuviera que hacerlo a sus espaldas. Así, gracias a esos documentos clandestinos la vida de Tlamock es algo más que relatos deificantes sobre un viejo Mago y consta de la veracidad de los hecho confirmados.

 

Aunque eso no haya evitado que surjan leyendas absurdas, nos permite comprender en su totalidad como se desarrollaron estos eventos cruciales.

 

Pocos sabían del trabajo de este Mago Maestro o de lo adelantado que se encontraba con respecto a sus ignorantes colegas, fruto tanto del talento como de esa extraña suerte que siempre lo acompañó y habría de desatar los cambios que le dan su lugar en la historia... pero nadie, absolutamente nadie, tenía idea de lo lejos que lo llevaría la suerte y la casualidad. O que fuera su aprendiz, el ingenuo y ambicioso Nackenor, el que habría de causar el fin de las Memorias y la transformación radical de cientos de culturas, cambiando el destino de todo un planeta...

 

"Los Señores Antiguos se han convertido en la causa de todo, los dioses iracundos que actúan arbitrariamente decidiendo los destinos de los meros mortales según sus caprichos. Son los culpables de nuestra existencia, de nuestras muertes, de nuestras calamidades y sufrimientos. Son aquellos a quienes hemos de agradecer los mayores placeres de la vida. Son el poder, y son un poder que se extiende más allá de la extinción para esclavizar a los pueblos ignorantes que excavan sus ruinas con las uñas en busca de un pequeño regalo de los Antiguos: alguna pequeña pieza mágica que les de poder sobre alguien más. Dioses sádicos que se regocijan viendo a los mortales asesinarse entre si por sus juguetes. Mi mayor deseo es que nunca hubieran existido Señores Antiguos, y lo mejor que podríamos hacer es dejar su magia en paz, oculta bajo tierra y olvidar esta absurda lucha de poder, muerte y destrucción." 


-Ilderon Detrose, escritor y filósofo Doblert, en su obra "Sobre la Corrupción y la Decadencia". Fue quemado vivo por orden del Gran Mago Maestro de Hautach poco después de la publicación de su libro, el cual fue censurado y prohibido de inmediato. Sólo sobrevivieron 7 copias.

 

 

"La inteligencia es el ingrediente esencial para un Mago, pero sólo la imaginación lleva al sabio a comprender lo que murió hace milenios" - Tlamock

 

(08-09-96)