Crónicas de Oxerai VI

La Idea

 

por William Trabacilo

 

Leb volvió de Era Diba con renovado entusiasmo. Confirmó la importancia del emblema; logró extraer el segundo obelisco, y había obtenido cierto voto de confianza de parte de la gobernación.

 

Pero el entusiasmo inicial, como la arena en el mar, empezó a asentarse. Pasaba el tiempo, y no salía nada en claro sobre Era Rimdal. La piedra y el disco hallados por Leb (y que había tenido buen cuidado de mantener en secreto), si bien eran magníficos hallazgos, sólo vinieron a aumentar la cantidad de piezas del rompecabezas que manejaba el Mago. Por otra parte, el apoyo oficial había mermado sensiblemente, dada la ausencia de otros descubrmientos sensacionales.

 

Lo más que dejó el entusiasmo por el obelisco de Era Diba fue un muelle construido a su pie. Chistes de pasillo entre miembros jóvenes del Consejo hablaban de que "Terba se hace viejo. Está tan obsesionado por su isla, que los rapos no le molestan (*)"

 

El único personaje que seguía mostrando interés por la leyenda era el inevitable Sine Lortad. Pero Leb sentía por este personaje una especial aversión. No le gustaban sus persistentes preguntas, su presencia constante, ni su petulante sonrisilla. Y, si en realidad no le molestaba una eventual infidelidad de su esposa, no podía tolerar que el ambicioso vicegobernador quisiera aprovecharse de cualquier progreso en relación con la Isla Perdida.

 

Así transcurría su vida, cuando recibió la visita. Era un mensajero que venía de Raihe. "Dáricos, mi patrón", anunció, "acaba de morir. Como consideración al interés que el Gran Mago de Oxerai tuvo en las leyendas de Raihe, expresó su voluntad de que este libro le fuera entregado en herencia". Leb recibió el libro, y ordenó que el mensajero fuese atendido como lo demanda la hospitalidad.

 

"De la Casa del Saber" era el título. A Leb le intrigaba que el viejo narrador sureño le dejara uno de sus libros, siendo que en vida nunca permitió que siquiera alguien se acercase a ellos. Pensó que la función del volumen era más bien decorativa, en atención a su rica encuadernación.

 

Leb revisó el libro sin mucho entusiasmo. Estaba escrito en idioma antiguo, y describía características que se suponían de Era Rimdal, características que por demás, Leb conocía. Pero al llegar a una ilustración, Leb quedó petrificado: ¡El emblema! La ilustración mostraba el emblema, descrito con un breve texto: "Inderam Ramso". Un traductor convencional hubiera traducido "Círculo de la Puerta", sobre todo atendiendo a la costumbre de decorar las puertas (Inderam) de los sitios importantes con emblemas circulares (Ramso). Pero Leb de inmediato pensó en el disco que tenía; "Ramso" podía significar "Disco", e "Inderam" podría ser "para la puerta": Disco para abrir la puerta. Así, el disco podía ser...

 

-¡Una llave! ¡La llave de Era Rimdal!

 

(*) RAPO - Nombre común de cierto parásito cutáneo. En sentido figurado, "tener rapos" se suele decir de aquellos que son víctimas de un adulterio.

 

(10-12-1996)